Destacado

De Fiebre Metálica a Spotify

Las tiendas de rock de los 80 y 90  en Santa Cruz

Foto de RadioHouse

A finales de los años 80, Numa Hammel me llevó  a conocer Fiebre Metálica una tienda de rock ubicada al inicio de la vieja feria de  Barrio Lindo aquí en Santa Cruz de la Sierra.

Entrar allí,  era iniciarse en  el paraíso de la música, podía ver las pilas de discos y  cassettes,  poleras con la imagen de mis músicos favoritos, posters, revistas, (quien podría olvidar las Kerrang o  Metal Hammer recuerda mi amigo Limbert), material exclusivo, el único problema radicaba en que en esa época era una simple estudiante de colegio y como recuerda mi amigo Garacho “el recreo no alcanzaba”.  En la mayoría de las ocasiones, levantaba los discos,  miraba las tapas, les daba vuelta, leía el material interior y  olía ese material nuevecito nuevecito,  ¡qué gloria!

En ese tiempo y debido al alto costo de estos materiales originales,  se estilaba pagar por la copia a cassette  como favor pedido a un amigo o  pagado a bajo precio en las mismas tiendas de música.


Entrar allí,  era iniciarse en  el paraíso de la música

Más adelante,  por los años 90 con la llegada del cd, otras tiendas de música  harían su entrada al mercado cruceño, mis amigos Rodrigo, Daniel y Sergio,  recuerdan a  Bi Music, wodstock, Curiosidades, Roxy Music, Discolanda, Heavy Metal entre otras, estas tiendas eran los lugares favoritos de los metaleros de la época quienes buscaban  material underground, bandas raras y novedades. También podías  hacer pedidos mediante catálogo y esperar que llegue lo que pediste cruzando los dedos.

Asi transcurrían los 80 y parte de la década de los 90,  con una dinámica de apoyo entre amigos para estar al día con lo último de las bandas metaleras. Los clubes de rock hicieron su aparición y  tenían como uno de sus objetivos más importantes, compartir material entre sus iguales.  Habia nacido una tribu urbana, Los Metaleros, esos melenudos y melenudas con poleritas negras que eran tachados como raros por una sociedad cruceña que aún le teme a  los diferentes, a los no alineados con su estructura cultural tradicional de antaño.

Con la llegada de la tecnología, la música se masificó y  las tiendas de música se fueron quedando sin clientes, plataformas como spotify   actualmente  ofrecen material a la  medida de cada usuario  muchos migramos a este tipo de plataformas con nostalgia de lo anterior.

Sin embargo,   quienes crecimos valorando a la música como arte, muy a pesar de plataformas como spotify,  NO renunciaremos jamás al material físico. Disfrutamos, abrir ese producto hecho a la medida de lo que esperamos, miramos  una y otra vez  los  gráficos y fotos, lo presumimos con nuestros amigos, justo  aquí en el mismo lugar y con la misma gente que conocimos en aquéllas tiendas de los años 80, algunos seguimos visitando las pocas tiendas de música que quedan como Metalmanía y nos enloquecemos en las tiendas que encontramos en el exterior del país. 

La  generación que creció junto a mí  siempre se maravillará al encontrar una tienda de música abierta, lista para ir a escudriñar sus tesoros.

MISHEIRA

Destacado

Nadie te quita lo bailado

Mi primera vez en el Carnaval de Oruro

Foto: Caporales San Simón Bloque La Paz

Llegó la plaza y fue amor a primera vista, cómo olvidar ese recibimiento

El 2005 después de siete meses de duro ensayo, un bus lleno de Simones del bloque Santa Cruz llegó con mucho entusiasmo a Oruro al majestuoso Carnaval de Oruro.

Tenía la maleta llena de ilusiones y  de miedos por enfrentarme al reto más importante por el que había ensayado y me había esforzado tanto, me preguntaba si lograría terminar el recorrido si estaría a la altura del reto,  qué pasaría si a pesar de tanto ensayo se me olvidarían los pasos, todos hablaban sobre  la presión de los espectadores, “el público en Oruro no te perdonan si no cantas si no desbordas de alegría” decían, mientras pensaba para mí, que me  había metido en un gran lio.

El  día llegó, Sábado de peregrinación, tenía el traje listo, las extensiones para las trenzas estaban listas, sombrero, zapatos, todo,  las Simonitas me ayudaron a vestirme, cuando una es novata desconoce tantas cosas y todo el ritual del arreglo es absolutamente un campo virgen lleno de preguntas.

¿Porqué te pones esas vendas en los pies? Ponete las vendas me lo vas a agradecer me decían.

¿Porqué te vendás la cintura? Ponete las vendas igual me lo vas a agradecer y realmente eso me pareció una exageración, asi que decidí no ponerme nada en la cintura, más tarde me arrepentiría con toda el alma, el ardor de ampollas y grietas que se me abrieron en la cintura por el movimiento me hacía repetir, porqué no me puse las vendas!!

Los piés,  no entendía porque se frotaban tanto los pies, mis pies nunca me gustaron mucho asi que me parecía una pérdida de tiempo, los años de baile me enseñaron luego a amar mis pies y a consentirlos antes del baile, pobrecitos reciben la peor parte, horas y horas de baile en frio y en calor, reciben calambres, suciedad, dolor extremo y cansancio crónico, pobres pies.

El traje era un espectáculo, el maquillaje y el arreglo del cabello era un sueño verse así. Aquélla  vez, Patty me maquilló, me dijo “lista, estas lista, ahora vamos al espejo vas a ver lo que hace el poder del traje” yo me reía hasta que me vi en el espejo, era yo pero diferente, estaba tan  hermosa llena de  detalles, sentía una fuerza y emoción  tan grande, entendí rápidamente eso del Poder del traje.

Llegó la noche y era hora de salir al punto de partida. Estaban ahí los Simones de todas partes, habían llegado al igual que yo para ser parte de un espectáculo único e incomparable, la banda comenzó a sonar y esas canciones que antes eran algo lejano ahora serían parte de mi para siempre.

El recorrido fue increíble, toda la gente aplaudiendo y cantando con nosotros, sentí mi corazón a mil una y otra vez, los pies me mataban, había suciedad en el piso, pero perdí el temor de caerme, estaba pisando fuerte para no resbalar, pensaba una y otra vez, vamos paso a paso, tengo que llegar a la plaza.

Llegó la plaza y fue amor a primera vista, cómo olvidar ese recibimiento lleno de gritos, de emoción, de fuegos artificiales, veía el cielo lleno de luces que iluminaron mi alma, era mágico. Vamos con fuerza!! Decía la guía, mi primer año y segunda fila, algo habré hecho bien no? Saqué más valor, todos nos ven!! Wow cómo olvidar a la gente, de dónde són? Preguntaban, de qué ciudad vienen?  Hermosas Simonas!!  escuchaba tantas voces, la banda, las luces en el cielo, cantaba, escuchaba mi respiración, me fijaba en los pies estaba igualando?  Este momento lo atesoro tanto.

Luego de pasar una prueba de fuego como el de la plaza viene el previo al final, la Av. Cívica que te espera con un espacio ancho lleno de cámaras, la gente más alejada, te sentís con alegría de casi concluir el recorrido pero al mismo tiempo con la tristeza de terminar un recorrido que siempre se hace poco para quien ama el Sábado de peregrinación. Pensaba para mi, esta subida interminable qué es no lo voy a lograr!!  Nos ayudamos entre todas las de la fila para subir con fuerza hasta el patio previo a la iglesia del Socavón. Cómo lo logré? Con mucho coraje y locura.

Finalmente todo terminó o al menos eso creí. Llegué hasta el interior de la iglesia, ella estaba ahí esperándome, esa imagen perfecta de quien tiene una paciencia única porque te conoce, el de esa madre que ha estado ahí siempre en casa esperando que llegaras, la mamita del Socavón,  podes decirle madre tierra, podés decirle sólo  madre, podes decirle hermana o compañera, luna o patria pero jamás ignorarla, ella está ahí llenándolo todo.   Después de llegar ante ella lo entendí, todo mi sacrificio y el regalo de participar en el recorrido era por ella, era para propiciar este encuentro entre ella y yo, entre yo y lo que tenía guardado mi corazón, era un momento de paz un inicio nuevo, una tregua, todo había valido la pena, me levanté tan enriquecida, tan amada y tan segura, jamás lo voy a olvidar.

Misheira